¿Por qué es buena idea trabajar en el salón? No os podéis imaginar las veces que me han hecho esta pregunta después de ver las fotos de mi salón donde se ve a la perfección mi escritorio casi pegado a la televisión. Aún recuerdo el salón de nuestras madres con todo ordenado, impoluto y donde muy pocas veces se hacia vida, de hecho casi siempre estaba la salita o cuarto de estar que era donde se pasaba la tarde en familia, hacíamos deberes o veíamos la televisión.

 

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Afortunadamente, cada vez las casas cuentan con esquemas más flexibles y aprovechamos cada metro cuadrado, más que nada porque ahora mismos poca gente podría permitirse tener una habitación extra en casa que casi no se usará. Así que en los últimos 20 años el salón se ha llenado de vida y ahora es normal ver la televisión, mirar el portatil o el móvil toda la familia junta. ¿Así que por qué no convertirlo en nuestro lugar de trabajo?

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A esta tendencia se le suma el hecho de que cada vez más personas trabajan desde casa, las ventajas de este sistema son inumerables, mucho más cuando tenemos niños pequeños y hablamos de concialiación. Al mismo tiempo, las casas cada vez son más pequeñas y es complicado destinar una habitación a este uso. Como véis soy una convencida de las ventajas de poner el despacho en el salón. Eso si siempre buscando algunos trucos decorativos, para que no rompa con la armonía del espacio.

 

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En primer lugar, es un rincón distinto al resto así que podemos mirar algunas fórmulas sencillas para personalizarlo al máximo y distinguirlo del resto (al igual que haríamos con el comedor o con la  zona del sofá). Para ello como recurso muy rápido, es elegir una alfombra y delimitar así todo el espacio.

 

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Por supuesto, si estamos hablando de un escritorio y una mesa que se van a integrar en el salón deben guardar relación con el resto de la decoración. Nada de usar una mesa antigua o una silla horrible. Podemos elegir una mesa pequeña, una silla en blanco de estilo nórdico que suele pasar desapercibida y cuidar mucho algunos detalles como no dejar cables a la vista.

En relación a los cables y las regletas, que todos solemos odiar, el orden en este tipo de despachos también es esencial. Cuando terminemos de trabajar tenemos que dejar todo recogido y sin papeles a la vista. Las cajas y los archivadores son nuestros mejores aliados para no dejar fuera de sitio.

 

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Cerramos con la iluminación, que debe ser especifíca para esta zona. Además de intentar ubicar el rincón de trabajo lo más cerca posible de una ventana para aprovechar la luz natural, debéis haceros con una lámpara de sobremesa. Por supuesto, una planta, una foto o una lámina alegrán y personalizarán el espacio al máximo.

Aquí tenéis algunos productos de Cheer Up perfectos para crear tu propio rincón de trabajo en el salón. ¿Os gusta o dondé tenéis vosotros el rincón de trabajo?

Diseño sin título

 

  1. Silla alta colección Era Luonge 2. Escritorio de madera de roble 3. Guirnalda de letras pastel 4. Lámpara de pie de Norman Copenhague